jueves, enero 24, 2008

Pandemia

La belleza inherente de la distopía radica en la esperanza de comenzar de nuevo después del colapso. La civilización perecerá, los libros serán quemados, los monasterios caerán en ruinas, los sabios serán sacrificados y los ídolos tendrán nueva vida en las voces rabiosas.
Esta es la era de la ignorancia. Es un momento apropiado para esconder los pergaminos, para rondar en la clandestinidad y rasgar en los muros los símbolos. Quizá otras criaturas despierten, quizá vuelva la claridad a estas tierras. No será hoy, no. Andarán por ahí sin mantos ni ritos, vagando en inocencia, radiantes de percepción. Sentir su rastro olvidado en la escalinata de la ciudadela será inspiración suficiente para animar la fe arcana.

4 comentarios:

kelinne dijo...

me agradó TANTO.

Chris T.R. dijo...

One is always glad to be of service.

kelinne dijo...

No sé por qué no estudiaste literatura o filosofía. Probablemente lo haces, pero al menos no como profesión.

Y digo 'probablemente' porque aún no sé mucho de ti con seguridad. Todo lo sigo asumiendo. Como si fueras así de misterioso... Que realmente no creo que lo seas tanto. Pareces más de esos que lo traen todo a flor de piel. No todo, pero casi.

Como yo.

kelinne dijo...

ya ya sube algo. es justa y necesara una actualización. más necesaria que justa.