miércoles, enero 09, 2008

Mitos

Nunca se ha contado una historia de verdadero drama o verdadera alegría. Todo narrador miente por omisión o exceso. Toda verdad se tiñe de memorias incompletas, intenciones clandestinas y arrebatos misteriosos.
Pero toda historia es inspiración, toda historia encuentra oídos, se sumerje en sueños, se mezcla con anhelos y emociones. El relato se escabulle entre la sangre esperando el momento para hacerla arder, para impulsar el cambio, para vivir otra historia que habrá de contarse después como una leyenda de cosmología y ensueño danzando en transverso.

Desamparo

La historia no cambia, se surca más hondo. No basta que las almas se entiendan, mi voz no conoce un matiz que sea suficiente. Al pecho le caben mares de soledad, lo sé yo. A las manos les sobra despecho, lo saben los muros. Hoy me fugo con la derrota mientras cedo con descaro a la voluptuosidad, para dejar de sentir.

martes, enero 08, 2008

Desprecio

No hay manera en que muera de olvido. Desconozco la frontera entre recuerdos, deseos y presente. Pertenecen a la misma sustancia en mi alquimia, ofrecen el mismo sosiego insípido.
Soy una tormenta de hilazas de tiempo. Soy la brisa helada que carcome todas las texturas. Soy el exhalar sereno. Soy la calma simulada. Soy la severidad sombría.
Son los espacios en blanco quienes realmente trazan mi existencia. Lo demás es solo carbón y agua. Y cuando el agobio apremia, de cada rincón brota la psicodelia, cada arista se me torna inalcanzable, dolorosa y fascinante a la vez. En un instante y dos eones, vuelvo al espacio monocromo, al palpitar pendular.
Del odio a la desesperación, del ardor a la ternura -- de nuevo en dos acordes y un azote. Con ese aire adelgazado que me hunde en el torpor nocturno, con esa duermevela disfrazada de recuerdo y sublimación, la realidad es mera descortesía funesta.

lunes, enero 07, 2008

Exterminio

Yo nos salvaría a todos, cuando menos de palabra. Sumergido en el frenesí, salvaría a unos cuantos y con total indiferencia dejaría morir a los impíos y los perversos. He olvidado el lenguaje de la historia que me escribí en los canales de la piel. Olvido a veces el valor de la vida y su trascendencia para la comunión final. Es imposible olvidar la danza de las armas.
Yo con gusto rompería el sello de los tiempos. Yo con gusto nos condenaría a todos. Yo sin culpa nos degollaría a todos si eso nos diera la gracia de las estrellas. Cuando se me acumula la decepción y se me inflama la tristeza, escucho el tañir lejano de mil espadas chocando con cuernos y colmillos, y no puedo ocultar mi emoción.