Tienes la mirada perdida en el cielo, flor de zirconia. No escuchas, no miras, desesperas y desespero yo. Y huyes. Y huyo yo más lejos. Un aro encierra el misterio del polvo que cuenta los momentos que me enmohecen la imagen de tí. De cara al suelo, recuerdo el aroma a jacinto.Nos dejamos gastar por la arena, se me secan labios y manos y esperanza. En esta tierra yerma, dos caricias son tesoro. Una sola es veneno. Detrás del cristal, ahí está mi herida.
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